El Gran Rabino Isaac Sacca participó de un rezo matutino en la comunidad de Chalom. A continuación dirigió unas palabras al público presente. Destacó que esta comunidad es una muestra de continuidad, superación y búsqueda constante. También felicitó al Rabino Gabriel Duer, quien ahora está a cargo de esta comunidad, y a la comisión directiva.
El Gran Rabino destacó la relación de Iosef y sus hermanos con la continuidad judía.
¿Cómo se hace para preservar la continuidad judía?
Así como el instinto humano básico consiste en la búsqueda de la supervivencia y todas nuestras acciones apuntan a nivel humano a sobrevivir, mantener la vida, prolongar la vida y estar con salud, también es así con cada pueblo en relación a sus tradiciones, y entre ellos y el pueblo de Israel.
Tenemos por naturaleza el instinto de mantener nuestra tradición, cultura; queremos existir según lo que somos. Mantenerse dentro del marco comunitario es fundamental para saber por qué tenemos que existir y cuáles son las tradiciones.
A diferencia del instinto humano de supervivencia, este instinto no es tan natural, requiere de un aporte cultural: conocer nuestras tradiciones, nuestra cultura.
Por ello el secreto de mantener la tradición judía consiste en estudiarla y enseñarla.
Como seres humanos y como judíos nuestra meta es sobrevivir, portadores de una tradición que nos beneficia a nosotros y al mundo. La cultura del pueblo de Israel apunta a construir mejores personas, que a su vez, aportarán para un mundo mejor.
La Kehilá Chalom, por ejemplo, la comunidad que estaba en Rodas y antes en España, son judíos de la diáspora. ¿Quiénes son los primeros judíos diaspóricos? Efraím y Menashé. Fueron los primeros judíos en la historia que nacieron fuera de Israel. Cuando los viernes en la noche bendecimos a nuestros hijos, no decimos que sean como Abraham, Isjak y Iaacob, como Moshé y Aarón…sino como Efraim y Menashé.
¿Qué tienen de especial? Efraim y Menashé son los primeros que nacieron en la diáspora. Iaacob se entera que Iosef vive, lo visita y se establece en Egipto. Iosef le anuncia que le presentaría a sus hijos, y Iaacob teme por sus nietos, pensaba que estaban totalmente asimilados. Ese encuentro lo mantuvo con mucha expectativa.
Iaacob visita a Efraim y Menashé y los ve vestidos al estilo egipcio. Empieza a hablar con ellos y se percata de que cumplían con toda la tradición. Y se emociona profundamente.
Los padres tenemos que procurar que nuestros hijos, a pesar de que tenemos que interactuar con el mundo exterior, no dejen la tradición. Esta es la misvá más grande: cuando sabemos interactuar con el mundo y mantener nuestras tradiciones, la habilidad de adaptarnos a las circunstancias.
Los judíos tenemos que ser como la caña: ser flexibles pero tener las raíces fuertes, y no como el cedro que es rígido, y ante la más mínima flexión, se quiebra.
El Gran Rabino Isaac habló también sobre Ezrá y Nejemiá. Destacó que el judaísmo de hoy lo tenemos gracias a ellos. Ezrá y Nejemiá se dividieron las tareas. Ezrá adaptó la Torá para que la gente la entendiera, acercó la Torá al pueblo. Nejemiá, era ministro del rey de Persia, pidió permiso para ir a Israel y reconstruyó la muralla, embelleció la ciudad; se ocupó de la infraestructura.
Ezrá y Nejemiá salvaron al pueblo de Israel. De ellos aprendemos, que el cuerpo y el alma, deben estar combinados.
Finalmente, el Gran Rabino Isaac Sacca resaltó que Chalom como comunidad tiene una misión importante para el pueblo de Israel, y se puso a disposición de la Kehilá para colaborar en todo lo que sea posible.


