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Luego de la exitosa sesión de preguntas y respuestas junto al Gran Rabino Isaac Sacca se realizó una nueva sesión a pedido de los jóvenes.
Uno de los temas escogidos por los jóvenes fue el rol de la mujer en el judaísmo. El Rab Isaac Sacca en su discurso arrojó un haz de luz sobre el asunto destruyendo categóricamente el mito según el cual la mujer es relegada por la tradición judía. Dado que dicho mito se gestó a partir de la poca participación activa de la mujer en los rituales religiosos y la menor cantidad de preceptos que le son encomendados – intepretandose esta diferenciación en detrimento de la valoración de la femineidad – el rabino demostró que para la óptica de la torá, dicha diferenciación surge de la virtud y la elevación espiritual intrínseca de la mujer. Siendo al mujer portadora de un nivel interior superior al del hombre por su constitución espiritual, ostenta una conexión especial con el creador. De hecho, los rasgos característicos de la mujer en relación a su sensibilidad y sentimentalidad son un claro ejemplo de una estructura espiritual mas desarrollada que la del hombre. Por ende, carece de la necesidad de elementos que la conecten con Dios, a diferencia del hombre, que necesita de ciertas misvot y rituales comunitarios para lograr alcanzar el nivel que de por si carece. mas aun, ciertamente la mujer no tiene parte en la liturgia y actividad ritual del Bet Hakneset, para justamente apartarla de elementos que parra ella no son necesarios y pueden ser aun dañinos. A modo de ejemplo, citó el Rab Sacca, una persona sana que consume vitaminas o medicinas sin necesitarlas puede llegar a dañar su sistema inmunológico.
En base a lo expuesto, los jóvenes, sumamente compenetrados e interesados en el discurso, cuestionaron la realidad que en la sociedad observante las mujeres son «relegadas» al hogar en lugar de ostentar cargos comunitarios, sociales, profesionales, etc.
Ante este planteo, el Rabino comenzó infiriendo de las palabras utilizadas en la pregunta misma un error conceptual de la sociedad occidental, remarcando el hecho de ocuparse del hogar y la educación de los hijos como una cuestión secundaria y de poca importancia. Dado que la madre no solo «cuida» a los hijos sino forma a seres humanos, con la contención y afecto únicos con los que fuera dotada dada justamente su impronta espiritual superior. El rol de la mujer en ese ámbito es invaluable y por demás elevado que cualquier otra función que ocupe, por encumbrada que sea.
En segundo plano, centrándose en la pregunta misma, desmitifico el asunto en si, demostrando que la mujer observante si estudia y trabaja, especialmente en Israel. Citó la estadística de que el publico «ortodoxo» presenta el mayor indica de mujer profesionales que trabajan fuera del hogar. Siempre sin descuidar la misión de formación de los hijos, como valor máximo que solo ella puede brindar.
Al igual que el encuentro anterior, hubieron excelentes repercusiones y lo mas importante – se generaron nuevas preguntas y cuestionamientos. Resultando la actividad beneficiosa en doble sentido, ya que no solo se expusieron temas interesantes evacuando dudas reales, sino mas aun, se genero la posibilidad de cuestionarse nuevos interrogantes, llamando al pensamiento y activando el deseo de saber e indagar.