El texto del Talmud incluye dos tipos de contenido: halajot y agadot. Las halajot son leyes o normativas religiosas, como las referentes a la comida casher, las bendiciones y las festividades; las agadot son todos aquellos pasajes que no tienen un contenido estrictamente legal o normativo. Podemos decir, entonces, que, a lo largo de la literatura rabínica, hay miles de pasajes con explicaciones alegóricas y narrativas cuyo objetivo es transmitir enseñanzas morales y conceptos relevantes. Generalmente, son narrativas simbólicas que transmiten los principios fundamentales de la fe, la sabiduría de vida y los senderos de la integridad: los sabios de Israel esconden en narrativas aparentemente simples conceptos filosóficos profundos. En otros casos, son simples historias para despertar la curiosidad o llamar la atención del lector (Rabí Abraham Ben HaRambam, Maamar al odot derashot Jazal).
Maimónides, en su comentario a la Mishná, Sanhedrín 10:1 (también conocido como pérek jélek), distingue entre tres tipos de lectores de agadot:
- Aquellos que hacen una lectura superficial pero conocen algo de ciencia y el funcionamiento del mundo. Por ende, cuando encuentran una contradicción entre una agadá y la realidad, concluyen que las agadot transmiten ideas fantasiosas o alejadas de la realidad. Por lo tanto, se burlan de las agadot, señalando que el Talmud contiene ideas equivocadas, y desechan sus enseñanzas. Si, por ejemplo, una agadá afirma que Moisés tenía una altura de 10 amot ―aproximadamente 4,80 metros― (Talmud Bablí, Moéd Katán 18a), van a reírse de lo ridículo que resulta pensar en una persona de esa estatura. Señalando que eso es absurdo, van a rechazar todas las enseñanzas de los sabios.
- Aquellos que hacen una lectura superficial pero no saben ciencia ni cómo funciona el mundo. Por ende, creen cualquier cosa que leen, sin analizar su veracidad ni su contenido. Siguiendo el ejemplo mencionado arriba, van a aceptar acríticamente que Moisés tenía una altura de 4,80 metros como un hecho indiscutible, acusando de hereje o infiel a todo aquel que ponga en duda esa idea, sin analizar si es racional o no que un ser humano tenga esa estatura.
- Aquellos que hacen una lectura profunda. Cuando encuentran algo que parece fantasioso o alejado de la realidad, entienden que transmite un mensaje más profundo. En el caso de la altura de Moisés, una posible explicación es que el Talmud no se refiere a su estatura física sino a su estatura espiritual. Habría que analizar también, por ejemplo, si el número 10 no tiene algún significado simbólico. Este tipo de lector entiende que las agadot esconden perlas de sabiduría que es necesario extraer mediante un estudio sistemático y paciente.
Una explicación del porqué tanta gente hace una lectura superficial es que muchas personas se estancan en los relatos tal cual les fueron enseñados en su infancia. Cuando maduran y su entendimiento crece, estos relatos le parecen infantiles. El problema no es el relato, sino que las personas no profundizan de acuerdo a su capacidad, quedándose en la superficie que le transmitieron cuando eran niños. Una persona madura debe hacer una lectura madura, acorde a sus habilidades mentales.
En definitiva, es importante estudiar estos pasajes alegóricos y narrativos con la debida atención y seguir profundizando en su análisis en las distintas etapas de nuestras vidas.