Purim: La moral contra la suerte

Purim se celebra el día 14 (o 15, en el caso de Jerusalén y otras pocas ciudades) del mes hebreo de Adar. Este año 2026, en Argentina, comienza la noche del lunes 2 de marzo y finaliza el martes 3 de marzo por la noche. Es un día de alegría y solidaridad, que conmemora la salvación del pueblo judío de una amenaza de exterminio en el Imperio persa. Tras librarse del cruel decreto impulsado por Hamán durante el reinado de Ajashverosh, los judíos establecieron una jornada de fiesta y banquete. La fuente de estos acontecimientos es el Libro de Esther. Entre sus normas y costumbres se cuentan el envío de al menos dos porciones de alimentos diferentes a vecinos o amigos; la entrega de ayuda a los necesitados; la lectura pública del Rollo de Esther; y un banquete festivo.

De acuerdo a lo que cuenta el Rollo de Esther, los protagonistas de la historia muestran dos actitudes opuestas frente a la vida. Por un lado, Hamán, que confía en sorteos, presagios y cálculos de suerte para decidir cuándo atacar. Su mirada está puesta en el destino, como si la fortuna fuese la que gobierna el mundo. Por otro lado, Esther y Mordejai, que llaman a la acción, introspección, plegaria. Ellos no intentan manipular el destino sino que se concentran en mejorar la conducta y actuar con sabiduría.

De allí surge una enseñanza central. La fe en el Creador no reemplaza a la razón sino que exige actuar acorde a ella. La razón, como la emoción, es un don de Dios y debe usarse para tomar decisiones, porque Dios nos la proporcionó precisamente para usarla. Confiar en Dios no significa dejar de pensar, sino pensar con más responsabilidad. La persona de fe no pierde tiempo calculando si lo que le ocurre es bueno o malo; se pregunta si su respuesta y su reacción a lo que ocurre es buena o mala.

El nombre de la festividad, «Purim», significa «sorteo». Ello alude a la mentalidad de Hamán, aquel ministro que deseaba la destrucción del pueblo judío: echar a la suerte, buscando en la astrología y otras prácticas falsas para buscar ganar su contienda. Sin embargo, la tradición judía enseña que, ante la adversidad, hay que buscar el arrepentimiento, la humildad y la oración, además de fortalecer nuestra honestidad, nuestra generosidad y nuestro respeto por los demás. Esas eran las herramientas de Esther y Mordejai para el éxito, en contraste con la magia y la superstición, que eran las herramientas que usaba Hamán.

Las prácticas de Purim traducen estas ideas en acciones concretas. Se lee públicamente el Rollo de Esther para transmitir la memoria y sus lecciones. Se envían alimentos a otras personas para fortalecer la amistad y la paz social. Se entregan donaciones a los necesitados para que nadie quede fuera de la alegría colectiva. Se realiza una comida festiva que celebra la vida familiar. Son actos sencillos que educan en la solidaridad y responsabilidad colectiva.

El ideal no es vivir sin problemas, sino vivir con rectitud. La conciencia moral debe guiar al ser humano. La tranquilidad verdadera no proviene de controlar el futuro, sino de saber que uno intenta hacer el bien en el presente.

Gran Rabino Isaac Sacca

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