El valor de los ideales

Nota publicada por Itón Gadol el 1 de agosto de 2025

Cada año, en el noveno día del mes hebreo de Ab, conocido como Tishá BeAb, las comunidades judías de todo el mundo ayunan y se reúnen en sinagogas para conmemorar una serie de tragedias históricas. Las más importantes son la destrucción del primer y segundo Gran Templo en Jerusalén por los babilonios y romanos respectivamente. Sin embargo, más allá de su significado histórico y religioso para el pueblo judío, Tishá BeAb ofrece un mensaje universal para cualquier persona preocupada por la cohesión social, la memoria colectiva y la esperanza de un mundo mejor.

No se trata solo de un día de luto por la pérdida de un santuario sagrado. Es una reflexión profunda sobre las consecuencias de la desunión y el odio entre las personas. Según la tradición judía, el primer Gran Templo fue destruido debido a graves transgresiones sociales: idolatría, inmoralidad y violencia. El segundo Gran Templo, sin embargo, cayó por algo más sutil pero igualmente devastador: el odio sin justificaciones lógicas ni basadas en la realidad. Este concepto describe el rencor innecesario, los chismes, las envidias y las divisiones que debilitan a una comunidad desde dentro. En un mundo donde las
polarizaciones políticas, sociales y culturales son moneda corriente, la advertencia de Tishá BeAb es clara: una sociedad fragmentada por el odio no puede prosperar porque cae bajo el peso de las divisiones internas.

La historia del patriarca Jacob, narrada en la Torá, ilustra por qué el pueblo judío sigue llorando por la pérdida del Gran Templo de Jerusalén después de casi dos mil años. Cuando Jacob creyó que su hijo José había muerto, se negó a ser consolado durante 22 años, porque en su corazón albergaba la esperanza de que su hijo aún vivía. Del mismo modo, los judíos no aceptan consuelo por la pérdida de una sociedad vinculada a Dios al servicio de la humanidad porque creen que su misión espiritual —ser una «luz para las naciones»— sigue viva y puede recuperarse. Este sentido de propósito trasciende lo religioso: es la convicción de que los valores de justicia, solidaridad y respeto mutuo pueden restaurar lo que se ha perdido, no solo para un pueblo, sino para la humanidad entera.

El mensaje de Tishá BeAb también resalta la importancia de la memoria colectiva ya que la capacidad de memoria es la clave para la construcción de una sociedad fuerte y estable. En un mundo donde la historia a menudo se olvida o se reescribe de acuerdo a intereses sectarios o partidarios, Tishá BeAb nos invita a reflexionar sobre cómo el pasado moldea nuestro presente. Recordar las tragedias no es un ejercicio de autocompasión ni victimismo, sino un llamado a aprender de los errores y construir un futuro más unido.

El Gran Templo no fue destruido por fuerzas externas, sino por las consecuencias de las acciones humanas mal encaminadas: la corrupción, la injusticia y la falta de diálogo. En este sentido, el día nos desafía a preguntarnos: ¿cómo contribuimos, con nuestras palabras y acciones, al bienestar o al deterioro de nuestras comunidades? La lección es aplicable a cualquier sociedad. Una familia donde reina el rencor, una empresa dividida por envidias o una nación polarizada por ideologías no pueden sostenerse. Tishá BeAb nos urge a priorizar el shalom (paz) como el elixir de la vida.

La práctica de Tishá BeAb, que incluye ayuno, lectura pública del libro de Ejá (Lamentaciones) y reflexiones introspectivas, no busca perpetuar la tristeza, sino transformar el duelo en acción. Los sabios judíos enseñan que el verdadero ayuno no es solo abstenerse de comida, sino de palabras hirientes, juicios apresurados y actitudes divisivas. En un mundo saturado de chismes y calumnias, que pueden destruir reputaciones en pocos minutos, esta enseñanza es más relevante que nunca. Tishá BeAb nos invita a cultivar el diálogo, la empatía y la reconciliación porque es un día de esperanza de un mundo redimido. Este anhelo trasciende fronteras religiosas, nacionales o culturales. A través de nuestras acciones, podemos empezar a construir el mundo ideal que todos queremos.

Fuente: https://itongadol.com/comunidad-en-accion/menora/menora-tisha-beab-el-valor-de-los-ideales

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