Reflexión sobre Tishá BeAb en el Gran Templo de la Comunidad Sefardí

El sábado 17 de julio de 2021 por la noche, con motivo de Tishá BeAb, día de duelo nacional del pueblo judío, el Gran Rabino Isaac Sacca dirigió unas palabras a los ferigreses en el Gran Templo de la Comunidad Sefardí, luego del rezo de Arbit y la lectura de Eijá, lamentaciones.

“Hemos leído recién la Meguilat Ejá en el momento más triste del calendario judío, la noche del comienzo de Tishá BeAb”- manifestó el Gran Rabino.

Luego explicó que la Meguilá que da pie al inicio de esta conmemoración fue escrita por Irmiahu el profeta, y entregada cada tanto a la corte del rey, para advertirle lo que iba a pasar irremediablemente si no encausaban su conducta. 


Sacca destacó que el profeta, en lugar de exhortar a los ritos, dijo: “Dios odia vuestra presencia en el Templo, vuestras ofrendas y sacrificios porque sus manos están llenas de sangre. No se tratan con respeto uno con otros, hablan calumnias, se odian, no ayudan al necesitado, se comportan mal con la viuda y el huérfano ”- enfatizó.


“ Las personas traían un Korbán (ofrenda), apoyaban su mano en la cabeza del animal, y pensaban que su alma estaba limpia. Pero trataban mal a sus esposas y maridos, no respetaban a los mayores, maltrataban a sus hijos, no acudían en ayuda del apesadumbrado, no cumplían con sus deudas, y engañaban en el comercio; no eran justos ni benevolentes y se envidiaban y odiaban entre sí. Tuvieron que venir los profetas para decirles lo que estaba haciendo la gente de la religión: convirtiéndola en paganismo ”- resaltó el Gran Rabino.

A continuación, explicó que el Primer Templo (Bet Hamikdash) se destruyó por derramamiento de sangre y el segundo, por odio. La gente se entristecía por el éxito del compañero, en vez de alegrarse.

“Si no vamos a cuidar que nuestra religión no se transforme en un paganismo, en donde el Dérej Eres, buenos modales, la moral, esté antes que los ritos, vamos a tener un Templo del que Dios deseará que no asistamos ”- hizo hincapié el Gran Rabino.

Luego explicó que el Templo puede erróneamente calmar la conciencia, pensando que al asistir al mismo y recitar versículos o hacer ofrendas, cumplimos con Dios. Pero en realidad el Templo es solo un espacio para inspirarse en hacer el bien, para rezar y cobrar fe en Dios y estudiar y aprender. La voluntad de Dios es que apliquemos la inspiración del Templo en la vida cotidiana, en transformar nuestro actos diarios en morales y éticos. La Torá se cumple en la calle, en el negocio, en la escuela, no en el Templo.

Esto es justamente lo que describe la Haftará de Shabat Jazón: “No pisen más mi Templo si van a seguir profranándome en la calle con un comportamiento inadecuado e inmoral”.

“La pandemia se asemeja a la destrucción del Bet Hamikdash, ya que no pudimos ir al Templo por mucho tiempo. Entonces, ¿vamos a volver al Templo para calmar nuestra conciencia, nuestra culpa, para seguir comportándonos con irrespetuosidad con el prójimo, con nuestros padres, hijos, maestros? ¿engañando, mintiendo? ¿De qué sirvió la pandemia, de qué sirvió el Jurbán (destrucción del Templo de Jerusalén)?”- instó a reflexionar Sacca.

La pregunta es si vamos a aprovechar Tishá BeAb para erradicar nuestros vicios que tenemos por los cuales no se construyó el Bet Hamikdash: respeto, buen corazón. 

Cada Tishá BeAb es peor, porque seguimos con los mismos vicios.

Finalmente, Isaac destacó que la Comunidad Sefardí es una comunidad en donde tienen tradicionalmente el Dérej Eres (buenos modos) por encima de los rituales.

“Que el año próximo Dios se apiade de nosotros, que no tengamos que seguir sentados en el piso leyendo las lamentaciones de Eijá, que Dios nos libere de todos los males y de esta pandemia, y tengamos Berajá (bendición) y salud, Amén”- concluyó.

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